¡No conozco nada más divertido que la imprudencia!
Es
cierto, soy una especie de discapacitado del gran amor, y se supone que mi
corazón postizo no es capaz de aguantar el terremoto emocional que siento
cuando la veo, pero, qué le voy a hacer, late por ti.
La mecánica del amor.
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