Soy un esqueleto roto con el corazón palpitante.
—Eres una cobarde —susurra—. Quieres estar conmigo y te aterroriza. Y estás avergonzada —dice—. Avergonzada de que pudieses querer a alguien como yo. ¿No es así? —Deja caer su mirada y su nariz roza la mía y casi puedo contar los milímetros entre nuestros labios.
—Tú me quieres —dice en voz baja, sus manos se mueven por mi espalda— y te está matando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario