8/5/14

Soy un esqueleto roto con el corazón palpitante.


—Eres una cobarde —susurra—. Quieres estar conmigo y te aterroriza. Y estás avergonzada —dice—. Avergonzada de que pudieses querer a alguien como yo. ¿No es así? —Deja caer su mirada y su nariz roza la mía y casi puedo contar los milímetros entre nuestros labios. 
—Tú me quieres —dice en voz baja, sus manos se mueven por mi espalda— y te está matando. 

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