-No conozco muchas reglas para regir la vida -había afirmado-. Pero te enseñaré una muy sencilla. No metas en tu cuerpo cosas innecesarias. Nada de venenos ni productos químicos, tampoco gases, tabaco o alcohol, ningún objeto afilado ni agujas prescindibles (drogas o tatuajes) y, por supuesto..., ningún pene innecesario.
-¿Penes innecesarios? -había repetido Karou... -¿Existe alguno que sea necesario?
-Cuando aparezca el adecuado, lo sabrás -añadio- Deja de desperdiciar tu vida, niña. Espera a que llegue el amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario