-Me siento tan tonta...-susurré.
-Tú no eres tonta.
-Sí que lo soy.
-Mer, ¿tú crees que yo soy listo?
-Claro.
-Eso es porque lo soy. Y soy demasiado listo como para enamorarme de una tonta. Así que ya puedes dejar de decir esas tonterías.

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